La receta de hoy es un plato muy ligero y saludable: pasta conchiglie de espelta, con salsa de salmón y verduras salteadas. Nosotros optamos por utilizar calabacines y guisantes, creando así un plato colorido a la vez que muy saludable gracias a la pasta y el salmón. En cuanto al tipo de pasta, nuestra sugerencia es utilizar una de espelta que sea rica en fibra y por tanto muy saludable. Si no está interesado en una harina tan inusual como base para su pasta, siempre puede usar una pasta de trigo común.
* valores aproximados por porción
Hervir la pasta en agua con sal. Lava los calabacines y córtalos en rodajas. Saltee en una sartén, luego agregue los guisantes. Agregue el salmón y continúe cocinando en la sartén. Escurrir la pasta y mezclar con la salsa en la sartén, terminando con un poco de aceite de oliva virgen extra.
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Cortar los calabacines en rodajas y freír en un poco de aceite de oliva virgen extra
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Añadir los guisantes y seguir cocinando.
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Añadir el salmón
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Servir la pasta con salmón y salsa de verduras.
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Servir la pasta con salmón y salsa de verduras.
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Una deliciosa variante de la tradicional pasta de salmón, calabacines y guisantes puede incluir la adición de tomates cherry frescos. Esta preparación no solo enriquece el plato de color, sino que también ofrece una dulzura natural que se combina perfectamente con el salmón ahumado. Para prepararla, basta con añadir los tomates cherry cortados por la mitad durante la fase de cocción de los calabacines y los guisantes. El resultado será un plato aún más sabroso y fresco, ideal para un almuerzo de verano o una cena ligera. Los tomates cherry, ricos en vitaminas y antioxidantes, darán un toque de vivacidad al plato, haciéndolo no solo más apetitoso, sino también visualmente atractivo.
La pasta de salmón, calabacines y guisantes puede ser preparada de una manera que evoca las tradiciones culinarias de las Marcas. En esta variante, se pueden utilizar ingredientes típicos de la región, como el salmón fresco de calidad, que a menudo se combina con verduras de temporada. Para realzar los sabores, es posible añadir una pizca de pimienta negra y un toque de perejil fresco picado. La cocción se realiza en sartén, permitiendo amalgamar bien todos los ingredientes. Este plato representa una fusión de sabores frescos y genuinos, típicos de la cocina marchigiana, donde la simplicidad de los ingredientes se une a la riqueza de los sabores del mar.
Para quienes desean disfrutar de una versión más ligera de la pasta de salmón, calabacines y guisantes, es posible prepararla sin la adición de nata. En esta receta, el salmón se cocina con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y los calabacines y los guisantes se saltean en sartén hasta volverse tiernos. La pasta se condimenta simplemente con la salsa preparada, realzando el sabor del salmón y de las verduras sin pesar el plato. Esta variante es perfecta para quienes siguen una dieta hipocalórica pero no quieren renunciar al sabor. Además, el plato sigue siendo rico en nutrientes y sabores, convirtiéndolo en una excelente opción para una comida equilibrada y ligera.
El plato de pasta de salmón, calabacines y guisantes ofrece numerosos beneficios nutricionales. El salmón es una excelente fuente de proteínas y ácidos grasos omega-3, que apoyan la salud cardiovascular y el funcionamiento del cerebro. Los calabacines, ricos en agua y fibra, contribuyen a mantener la hidratación y favorecen la digestión. Los guisantes, además, son una excelente fuente de vitaminas A, C y K, además de proporcionar minerales esenciales como hierro y manganeso. En términos de calorías, una porción de pasta de salmón, calabacines y guisantes ronda las 400-500 calorías, lo que la convierte en una opción nutritiva y equilibrada para el almuerzo o la cena.
Sí, es posible congelar la pasta de salmón, calabacines y guisantes, pero se recomienda hacerlo con algunas precauciones. Antes de congelar, asegúrate de que el plato esté completamente enfriado y colócalo en un recipiente hermético adecuado para congelar. Es importante notar que la textura de los calabacines y los guisantes podría cambiar una vez descongelados, por lo que es mejor consumir el plato dentro de un mes para garantizar la máxima frescura. Cuando decidas recalentarla, puedes hacerlo en sartén añadiendo un poco de agua o caldo para mantener la humedad y devolver al plato su textura original.