La calabaza amarilla "ca gghiata" es un antipasto típico de la tradición calabresa, un plato que expresa la simplicidad y la riqueza de los sabores de la tierra. Este delicioso preparado se distingue por su textura crujiente y el sabor envolvente, caracterizado por la armonía entre la dulzura de la calabaza y el contraste de los condimentos frescos. La preparación comienza con la elección de una calabaza madura, la cual, gracias a su pulpa firme y dulce, se convierte en el ingrediente fundamental para esta receta. La técnica de cocción, que prevé la fritura en abundante aceite de oliva virgen extra, permite realzar aún más el sabor de la calabaza, creando una costra dorada y crujiente que encierra un corazón tierno. Originaria de Calabria, esta receta se prepara a menudo durante las festividades o en ocasiones especiales, pero también es perfecta para un almuerzo informal entre amigos, acompañada de un buen vino tinto local. Existen diversas variantes regionales que pueden incluir la adición de guindilla u otros aromas, pero la versión tradicional se mantiene fiel a la combinación de menta fresca, alcaparras y ajo, que confieren frescura y vivacidad al plato. La calabaza amarilla "ca gghiata" es, por lo tanto, un antipasto versátil, que puede servirse solo o como parte de un surtido de antipastos típicos, ofreciendo un auténtico sabor de la cocina calabresa, rica en tradiciones y sabores genuinos.
* valores aproximados por porción
Pelar la calabaza, limpiarla de semillas, cortarla en rodajas finas y ponerla en salmuera durante aproximadamente una hora; luego lavarla, secarla bien y freírla en abundante aceite; escurrirla cuidadosamente y reservarla. Preparar una salsita con aceite, vinagre, alcaparras, ajo picado, hojitas de menta y pan rallado, mezclando los ingredientes durante unos minutos. Disponer en un plato de servicio una capa de rodajas de calabaza y encima colocar un poco de la salsita preparada; formar otra capa de calabaza y cubrir nuevamente con la salsa, procediendo así hasta agotar los ingredientes. Espolvorear con pan rallado, presionar con la palma de la mano y dejar reposar durante aproximadamente una hora antes de servir.