nectarina madura en sus estaciones y contribuye a una alimentación variada y equilibrada. La cocina italiana la utiliza en postres, mermeladas, conservas, helados, jarabes y maridajes salados como acompañamientos a quesos y embutidos. Cada región italiana tiene sus variedades locales, a menudo con denominación protegida, que la convierten en un patrimonio agrícola y gastronómico de valor.