La cocina italiana se basa en gran medida en el uso de hierbas aromáticas: contribuyen a dar un sabor más agradable y especial a muchas recetas tradicionales. Entre las hierbas aromáticas más famosas y utilizadas se encuentra, sin duda, la albahaca, que siempre se deja enfriar para evitar que se oxide, o la mejorana, el tomillo, el orégano, el cilantro, el eneldo, el ajo, el comino, el hinojo silvestre, el hisopo, la lavanda, la melisa. , menta, nuez moscada, perejil, anís, romero, mostaza y salvia. En un gran número de casos, la ausencia de estas hierbas en las recetas influiría muy marcadamente en el resultado final, con aromas y sabores poco atractivos.