Cuando los días se acortan y el aroma de las cebollas caramelizadas comienza a difundirse en las cocinas piemontesas, la Frittata de Cebolla emerge como un plato simple pero rico en sabor. Este plato, que une la suavidad de los huevos a la dulzura de las cebollas doradas, representa un clásico de la tradición culinaria regional. La frittata se distingue por su consistencia esponjosa y el sabor envolvente, donde el queso parmesano rallado añade un toque de salinidad que realza aún más todo. Las cebollas, ingredientes básicos, son seleccionadas con cuidado: las de Tropea, por ejemplo, pueden ser utilizadas para un sabor más intenso y aromático, mientras que las cebollas blancas ofrecen una dulzura más delicada. La cocción lenta en aceite de oliva virgen extra permite desarrollar el caramelo natural de las cebollas, haciendo que cada bocado sea una experiencia gustativa envolvente. En Piamonte, la frittata de cebolla se sirve a menudo como segundo plato en un almuerzo familiar o como aperitivo durante un brindis con amigos, acompañada de una ensalada fresca que equilibra su riqueza. Aunque la preparación puede variar de familia a familia, con algunas que añaden hierbas aromáticas como el perejil o el tomillo, la versión tradicional sigue siendo un símbolo de autenticidad y simplicidad. Perfecta para una cena informal o como plato de aprovechamiento, la Frittata de Cebolla es una celebración de la cocina casera, capaz de calentar los ánimos y satisfacer los paladares, convirtiendo cada comida en un momento especial.
* valores aproximados por porción
Corta en rodajas las cuatro cebollas y dóralas, a fuego lento, en una sartén con un poco de aceite. En un bol bate los huevos enteros, luego añade las cebollas, el queso parmesano rallado y una pizca de sal. Vierte la mezcla obtenida en la sartén utilizada anteriormente y cocínala en aceite de oliva. Después de unos minutos, voltea la frittata ayudándote con la tapa de una olla: continúa la fritura por este lado recordando que el fuego nunca debe ser violento. Finalmente, una vez retirada de la sartén, coloca la frittata sobre papel absorbente. Sírvela caliente, en rodajas, decorada con algunas hojas de ensalada. Vino recomendado: Langhe Chardonnay.