Los calabacines al horno con queso parmesano es una receta no tan famosa como la versión clásica con berenjena, pero garantizamos que el resultado será tan maravilloso. Se hace con sabrosas capas de calabacín frito, puré de tomate, queso scamorza ahumado y queso parmesano rallado. Es conveniente para las ocasiones especiales, cuando se desea un aperitivo casero servido en porciones pequeñas; o para una cena o el almuerzo como un plato principal completos gracias a la variedad de sus ingredientes; también puede hacerse por adelantado o congelarlo de antemano y luego se usa como sea necesario. Pequeños y mayores se vuelven locos por este plato, y también le dará la oportunidad de hacer que sus hijos comsn algunas verduras.
* valores aproximados por porción
Lavar y limpiar los calabacines, cortarlas en rebanadas de 0,5 cm de espesor y freirlas en aceite caliente. Escurrirlas sobre papel de cocina y sazonar con sal. En un molde para hornear, extender una cucharada de puré de tomate sobre la base, y luego añadir una capa de calabacines. Continuar con otra capa de puré de tomate, a continuación, una capa de queso "scamorza ahumado" y queso parmesano rallado. Continuar capas hasta que todos los ingredientes se han agotado y terminar con una generosa capa de puré de tomate. Cocer en el horno precalentado a 180 ° C durante unos 40 minutos.
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Cortar los calabacines en 1 / 2cm rebanadas
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Freír los calabacines en abundante aceite
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Hacer una capa de puré de tomate y calabacín
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Cubrir con más tomate
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Coloque las rodajas de queso scamorza ahumado
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Añadir el parmesano rallado
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Continuar las capas hasta que los ingredientes se han agotado
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Terminar con una buena capa de puré de tomate
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Servir
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Una de las variantes más sabrosas de la parmigiana de calabacines es sin duda la adición de scamorza ahumada. Este queso, de sabor intenso y ahumado, enriquece aún más el plato, otorgando una nota de carácter que se combina perfectamente con la dulzura de los calabacines. Para realizarla, procedan como en la receta tradicional, alternando capas de calabacines fritos, salsa de tomate y scamorza ahumada. La scamorza, al derretirse durante la cocción, crea una crema fundente que envuelve los calabacines, haciendo que la preparación sea aún más apetitosa. Esta variante es ideal para quienes aman los sabores contundentes y quieren sorprender a sus invitados con un plato rico en matices. No olviden utilizar una buena salsa de tomate, preferiblemente casera, para resaltar al máximo los ingredientes.
La parmigiana de calabacines a la napolitana es una preparación que se distingue por su simplicidad y su sabor auténtico. En esta versión, los calabacines se fríen y se alternan en capas con salsa de tomate fresco y queso, justo como en la tradicional parmigiana de berenjenas. El secreto de esta receta radica en el uso de ingredientes frescos y de calidad, como la albahaca fresca que añade un toque aromático inconfundible. Además, en comparación con la versión clásica, aquí se puede optar por una salsa más ligera, sin demasiada cebolla, para dejar que el sabor de los calabacines emerja en toda su delicadeza. Este plato es perfecto para un almuerzo veraniego, servido tibio o a temperatura ambiente, acompañado de una ensalada fresca.
Para quienes desean disfrutar de una parmigiana de calabacines más ligera, es posible prepararla sin fritura. En esta versión light, los calabacines se asan en lugar de freírse, reduciendo notablemente el contenido de grasas. El procedimiento es simple: después de lavar y cortar los calabacines, ásenlos en una plancha bien caliente hasta dorarlos ligeramente. Luego, procedan a estratificar los calabacines asados con salsa de tomate, scamorza y parmesano, como en la receta tradicional. Esta variante mantiene intactos los sabores y la cremosidad del plato, sin hacerlo pesado. Es una excelente opción para quienes siguen una dieta equilibrada o para quienes desean una comida más ligera sin renunciar al sabor.
Los calabacines son un vegetal rico en propiedades beneficiosas para la salud. Contienen muy pocas calorías, alrededor de 17 por 100 gramos, y son una excelente fuente de vitaminas A y C, además de minerales como potasio y magnesio. Gracias a su alto contenido de agua, favorecen la hidratación y ayudan a mantener un buen equilibrio hídrico en el cuerpo. Los calabacines también son ricos en antioxidantes, que combaten los radicales libres y pueden contribuir a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Integrarlos en la dieta, como ocurre en la parmigiana de calabacines, es una forma sabrosa de aportar nutrientes esenciales y mantener una alimentación saludable. Además, la presencia de quesos como el parmesano y la scamorza aporta proteínas y calcio, haciendo de este plato una comida completa y nutritiva.
Sí, es posible congelar la parmigiana de calabacines, pero hay algunas precauciones a seguir para mantener intactos sabores y texturas. Antes de congelarla, se recomienda dejarla enfriar completamente y luego dividirla en porciones. Utilicen recipientes herméticos o bolsas para alimentos aptas para congelar para evitar quemaduras por frío. Cuando deseen consumirla, basta con descongelarla en el refrigerador durante algunas horas o dejarla a temperatura ambiente, luego calentarla en el horno para devolverla a su consistencia original. Es importante notar que, aunque el sabor se mantenga bien, la textura de los calabacines podría resultar ligeramente más blanda después de la congelación. Sin embargo, esta es una solución práctica para conservar un plato delicioso y listo para usar en caso de necesidad.