La sal de Camarga -también llamada flor de sal- es un tipo de sal cruda, que generalmente se considera un producto artesanal, ya que no sufre ningún tipo de refinado como ocurre con las sales de cocina más comunes: por este motivo, no contiene ningún tipo de conservante ni, sobre todo, antioxidante. En segundo lugar, la sal de Camarga es ciertamente más suave y quebradiza que la tradicional y, en tercer lugar, tiene un sabor decididamente más delicado, lo que la transforma en un ingrediente ideal también para la preparación de postres especiales, así como para dar un toque más Un toque refinado a cócteles en los que también es necesario añadir un toque salado.