Desde un punto de vista histórico, el origen de la lima se remonta a aquellos países caracterizados por un clima tropical, donde los cítricos crecen mejor, como en el caso de Malasia o la India: de estos lugares provienen los mismos cítricos. Luego vino enviado principalmente al Reino Unido. Las limas saladas, por su sabor fuerte y agradablemente ácido, son adecuadas para dar un toque extra de sabor a preparaciones caracterizadas por sabores no demasiado fuertes, como puede ser el caso de determinadas carnes, pescados o incluso verduras.