A veces, los invitados aparecen en el último momento y te dejan en pánico, sin saber qué ofrecerles. Esta receta es la solución: no una cena, sino un postre, fresco, rápido y realmente delicioso. Es una versión 'vegana' del Strawberry Fool, elaborado con fresas frescas y en lugar de azúcar, arroz malteado. Pruébalo, aunque no seas vegano: es una oportunidad de disfrutar de un sabor ligeramente diferente y de probar el arroz malteado como sustituto del azúcar.
* valores aproximados por porción
Lava y quita los tallos a las fresas. Agregue sal. Póngalos en una licuadora con arroz malteado. Mezcla todo. Dejar en la nevera y luego servir.
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Añadir una pizca de sal a las fresas.
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Agregar el arroz malteado
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Mezclar todo junto en una licuadora
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Las fresas a la crema están casi listas
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Enfriar las fresas a la crema en la nevera.
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Atender
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Una deliciosa variante de la clásica crema de fresas es la preparada con malta de arroz. Este endulzante natural no solo realza el sabor de las fresas, sino que también las hace más saludables. Para realizar esta preparación, comienza lavando y desinfectando las fresas, eliminando el tallo y las partes dañadas. Después de haberlas salado ligeramente, coloca las fresas en el vaso de la licuadora junto con la malta de arroz. Licúa hasta obtener una crema suave y homogénea. Guarda la mezcla en el congelador durante un par de horas antes de servir. Esta versión es ideal para quienes buscan un postre ligero y natural, sin azúcares refinados. Puedes utilizar la crema de fresas con malta de arroz como cobertura para yogur, helado o postres en cucharas, haciendo que cada plato sea aún más sabroso.
Si deseas saborear una crema de fresas más cercana a la tradición, puedes prepararla sin malta de arroz, añadiendo solo una pizca de sal. En este caso, las fresas se lavan y desinfectan, y luego se licúan hasta obtener una consistencia cremosa. Esta preparación es perfecta para quienes aman el sabor fresco y auténtico de la fruta. La crema de fresas a la manera tradicional es versátil y puede ser utilizada para rellenar pasteles, mousse o como base para postres en cucharas. Además, puede ser servida como acompañamiento a platos de carne o pescado, aportando un toque de dulzura y frescura. Experimentar con esta variante te permitirá descubrir nuevas combinaciones de sabores, perfectas para cualquier ocasión.
Para quienes están atentos a las calorías o siguen una dieta hipocalórica, la crema de fresas light es una excelente solución. Esta preparación no incluye la adición de azúcar, sino que se basa exclusivamente en el sabor natural de las fresas. Puedes realizarla simplemente licuando las fresas frescas con una pizca de sal, sin ningún endulzante adicional. El resultado será una crema fresca y ligera, perfecta para quienes desean disfrutar de un postre sin remordimientos. Además, puedes utilizar la crema de fresas light como relleno para pancakes o waffles, o como cobertura para un helado de fruta, haciendo que tu postre sea aún más ligero y sabroso. Esta versión es ideal también para los niños, que apreciarán el sabor dulce y natural de las fresas sin la adición de azúcares.
Las fresas son una fruta rica en beneficios nutricionales. Son una fuente excelente de vitamina C, antioxidantes y fibra, que pueden contribuir a mejorar la salud general. Consumir fresas puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la salud de la piel y favorecer la digestión. Además, las fresas tienen un bajo contenido calórico, con aproximadamente 32 calorías por 100 gramos, lo que las convierte en una excelente opción para quienes buscan mantener un peso saludable. En la preparación de la crema de fresas, estos beneficios permanecen intactos, permitiendo disfrutar de un postre sano y nutritivo. Elegir fresas frescas y de temporada garantizará un sabor intenso y una calidad superior, haciendo que cada cucharada de crema no solo sea deliciosa, sino también beneficiosa para la salud.
La crema de fresas se puede congelar, pero es importante prestar atención a la consistencia y calidad del producto final. Para congelar la crema de fresas, se recomienda guardarla en un recipiente hermético, asegurándose de dejar un poco de espacio para la expansión durante el congelamiento. Una vez descongelada, la crema podría resultar ligeramente más líquida, pero puede ser fácilmente restaurada licuándola nuevamente. Esta práctica es útil para conservar las fresas en exceso o para preparar postres con antelación. Sin embargo, es mejor consumir la crema de fresas fresca para apreciar plenamente su sabor y textura. Si decides congelarla, asegúrate de utilizarla dentro de 3 meses para garantizar la máxima frescura y calidad.