Entre los quesos italianos más populares, el fontina destaca especialmente por su suave textura, así como por su sabor dulce y su inconfundible aroma, lo que lo hace perfecto no sólo para comer solo, sino también para preparar fondue, así como otros especialidades típicas del Valle de Aosta, como los ñoquis alla bava. En realidad, la fontina también es muy popular como guarnición de primeros platos a base de arroz. Producida a partir de leche de vaca originaria del Valle de Aosta, la fontina alcanza su agradable e inconfundible aroma con un período de maduración generalmente no inferior a cuatro meses.