En el pasado, la gelatina comestible se producía esencialmente a partir de vejigas de pescado, por lo que era habitual denominar a este producto con el término cola de pescado: esta última, en la actualidad, se prepara a partir de cerdos o, también, de del ganado vacuno, y a diferencia de la que se elaboraba a partir de pescado, la gelatina comestible actual se comporta de manera diferente, aumentando de volumen una vez que entra en contacto con el agua. La gelatina moderna utilizada en el sector alimentario se produce industrialmente desde el siglo XIX.